La añoranza feérica
★★★★☆
Libro que recopila ensayos de una Fantasista. En los ensayos la autobiografía está latiendo siempre. Su visión respecto a la fantasía está basada no solo en las influencias literarias, sino también en sus experiencias vitales. Aunque Paula oculta los detalles, es generosa compartiendo las consecuencias de lo que ha vivido y cómo ha llegado a este punto. Me parece que es un libro valioso ya solo por ese aspecto. Paula y su obra serán estudiadas, si es que no lo están siendo en este momento.
Me es inevitable verme reflejado en buena parte del libro. El rol de los videojuegos, la búsqueda de la imaginación, el retorno, incluso el diagnóstico de autismo (por cierto, Paula fue una de las personas que inspiró mi evaluación). Las interpretaciones de libros que no sabía que existían y que ahora quiero leer, como los de Verónica Murguía. Valoro la intensidad con la que se defiende la imaginación, y la explicación de algunos conceptos, como «paracosmos», que no conocía y cuyo desarrollo y estudio me encantó. Es una buena señal que un libro deje muchas preguntas rondando en la cabeza de quien lo lee, y yo tengo muchas ahora.
Por otro lado, hay puntos donde no sintonicé del todo con el libro. La propuesta del libro, de ser Fantasista, da a entender que la imaginación se desarrolla en su máxima expresión solo en la fantasía. También amo la fantasía (nunca olvidaré cuando encontré Las crónicas de Narnia por sorpresa en la biblioteca de mi colegio, en quinto básico), y creo que la imaginación es transversal, que puede expresarse por igual en cualquier género, incluyendo el realismo. No lo digo como algo que deba corregirse en la obra, por algo es un ensayo, no la verdad (sí una verdad),pero los otros géneros mencionados se sitúan casi como antagonistas de la fantasía. En ocasiones me pareció que se caricaturizaron esos géneros y sus lectores y lectoras. Paula separa muy bien lo que es la supuesta fantasía que vende el mercado de la fantasía a la que ella se ha consagrado, pero no da ese espacio para los otros géneros. Pienso que eso le resta fuerza a los ensayos y acentúa la marginalidad de la fantasía.
En resumen, es un libro con una experiencia de lectura intensa, a ratos disonante, que ilumina un camino y lo hace de manera inspiradora, pero hay que tener claro que no es el único camino a la imaginación, aunque para su autora sí lo sea. Es bello ver ese nivel de consagración y comprender la importancia de los «amigos imaginarios» y la esperanza de los «amigos desconocidos».