Prontos, listos, ya
★★★☆☆
Un viaje a los viajes de la infancia. La protagonista es entrañable y llena de curiosidad, para bien y para mal. Le gustan las palabras. Está siempre con ansiedad sobre los posibles (por improbables que sean) futuros.
Es difícil no identificarse con su relato si en los 80-90 viajaste en auto a la playa. Ese es para mí una limitante de esta obra. Es como llegar al liceo después de las vacaciones. Todo el mundo se cuenta las vacaciones para cumplir con el ritual. Después, los temas importantes son otros, tal como la protagonista mete los pies en el agua por primera vez cada año.