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Realismo

Ignacio Álvarez

★★★★☆ Portada de Realismo

Este libro parte con el Señor de los Portaminas y termina con una especie de Señor del Señor de los Anillos. Y entre ambas señorías hay varias historias vinculadas de distintas maneras a la literatura: cómo se accedía a ella en la época predigital (en bibliotecas, en fotocopias anilladas), cómo se escribía, qué tecnologías eran, qué comunidades se armaban alrededor de esos oficios y esas ambiciones literarias, y cuál era el contexto social alrededor. Lo interesante es que no es ese el centro del libro, sino el encontrarte con la historia de otra persona y darte cuenta de que su realidad es algo que va más allá de tus fronteras (de tus goces, podría decirse). Como que uno siente que su vida es ficción al lado del realismo en que se ven envueltas otras personas. El fallo de cada personaje es asumir que su realidad se puede aplicar a los demás, pero no, llega y te pega un combo en la guata.

En ese aspecto me parece que el primer cuento es el más logrado porque te pilla desprevenido. Cuando lo leí, recordé enseguida lo que sentí con Bartleby: cuando descubrimos la realidad de Bartleby, que resulta más terrible que la que asumimos por lo narrado. Ese efecto se repite muchas veces en el libro, a veces con tintes humorísticos y otra no tanto. Hay un estilo propio aquí que disfruté mucho.

En un lado más personal, el autor es profesor en la Universidad de Chile. Yo también, de otra disciplina y otro campus, pero no pude evitar disfrutar más el libro por lo mismo. La escena de un interrogatorio literario en la Universidad describe a personajes en los que me he fijado mucho, como el caballero que pone la voz oficial de las ceremonias. Me pregunto qué pasará con él (y, por tanto, con la Universidad) cuando se jubile.