Teratofilia
★★★★★
Mi imaginación explotó con este libro. Disfruté la especulación sobre cuerpo, memoria e identidad a través de personajes con historias emotivas.
Mis relatos favoritos fueron:
- La científica que no acepta la parálisis de su hija y que busca traspasar su conciencia a otro cuerpo. Pero se preocupa tanto de sus experimentos que olvida amarla.
- La académica que pierde la memoria por participar en un experimento. Pero su cuerpo recuerda, y su escritura manuscrita expresa ese recuerdo, a pesar de todo lo que diga su entorno.
- El criminal que tiene una relación simbiótica con un órgano parásito en su cuerpo que corporiza una emoción (“el odio”). Entonces, ¿es parásito o es parte de él? Su ambientación en un Santiago flotante me pareció original y potente.
También me gustó la historia del cartero que va a una ciudad onírica, aunque pareciera transitar por un camino diferente al de las tres anteriores. Tiene un aire a Bartleby (cartas que no llegan a su destino), MirrorMask (la estética onírica de Dave McKean) y Jacob’s Ladder (el delirio eterno al morir) juntas y eso me fascinó.
Quiero leer más de Soledad, aunque al parecer esta es su obra completa. Ojalá publique más en el futuro. Seré el primero en la fila.